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Cava de puros


Tu cava de puros en valencia

Contamos con una cava de puros preparada para su correcta conservación. En ella encontrarás una gran variedad de puros, provenientes de todo el mundo. Te invitamos a que navegues a través del menú que hay debajo de la foto, para que descubras todo lo necesario a la hora de elegir o fumar un puro.

Si lo deseas puedes contactar con nosotros en el teléfono 963 857 085 e intentaremos solucionar todas tus dudas gustosamente.

Tipos de puros

Adentrarse en el mundo de los cigarros, también llamados comúnmente Puros o Habanos, es ingresar a un mundo complejo y amplio, Cabe aclarar que el término ‘Habano’ se ha reservado solamente para aquellos cigarros fabricados en Cuba, aunque es muy común generalizar a los cigarros con este término.

Como primer paso, y para no enloquecer demasiado con clasificaciones, medidas, orígenes y demás tecnicismos, lo que debemos hacer es comenzar a disfrutar, y muchas veces redescubrir, el placer de fumar, es el tiempo, la cata y nuestro paladar, quien nos irá introduciendo a este particular mundo del Cigarro.

Para no complicarnos la vida en conocer los casi 80 formatos de puros, su clasificación de acuerdo a su método de fabricación, la clasificación por colores, o calcular el cepo de lo que deseo catar, solo le decimos que la mejor forma es comenzar a saborear un buen puro y dejarse llevar y a través del tiempo ir desarrollando el conocimiento sobre este tema.

Si, por el contrario, eres de aquellos a quien le gusta conocer toda la teoría antes de disfrutar, aquí trataremos de darte un marco de referencia, para que puedas tener una idea de como se clasifican los mismos, aunque reiteramos que esto no debería preocuparte a la hora de comenzar a saborear un buen cigarro.

Clasificación de los Puros

La primera clasificación que podemos hacer de los puros es de acuerdo a su fabricación. Existe aquí dos grandes grupos: Hechos a mano y Hechos a máquina.

Todos los puros están confeccionados con 5 hojas; tres en la tripa o relleno del cigarro, una para envolver esta tripa llamada capote y otra para la capa, la envoltura final de los puros.

A su vez, dentro de cada uno de estos dos grandes grupos, podemos tener cigarros de tripa corta o cigarros de tripa larga.

Hecho a maquina

Tripa corta

Los cigarros fabricados mediante este proceso tienen una tripa compuesta por picadura corta, es decir, pequeños trozos de hojas que son enrollados por una máquina sobre el capote y la hoja de capa. En el caso de los Habanos se reconocen porque se presentan casi siempre envueltos en celofán.

Tripa larga

Estos puros están hechos como los anteriores, pero la tripa lleva trozos de hoja enteros. Son cigarros de mejor calidad que los anteriores, aunque su producción casi no existe.

Hecho a mano

Tripa corta

Son cigarros hechos “Totalmente a mano” de principio a fin. La tripa se conforma por picadura corta, que es enrollada por las manos de un torcedor sobre la hoja de capote. Estos cigarros sin terminar, llamados “bonchos”, se colocan en un molde de la forma y tamaño que se está torciendo y luego de una hora se envuelven con la hoja de capa, la más fina de todas las hojas y la que dará al cigarro su presencia.

Estos Puros hechos a mano que llamamos de tripa corta suelen tener una muy buena relación precio/calidad, y en la mayoría de las marcas podemos encontrar alguna vitola.

Tripa larga

Llevan el mismo proceso que los anteriores, con la diferencia que para la tripa se seleccionan las mejores hojas que serán enrolladas enteras sobre el capote, y luego sobre la capa. Estos puros son denominados “Premium” y su calidad, al igual que su valor, es la más alta. Un cigarro torcido a mano con tripa larga quema más lento y parejo, tiene un tiraje superior y un sabor constante en todo el cigarro.

La siguiente clasificación que podemos hacer de los cigarros lo determina su grosor, llamado ‘cepo’, y su longitud.

El cepo es la medida determinada por una cifra (que oscila entre 26 y 52), que representa el grosor del cigarro multiplicado por 64 partes de una pulgada. Ésta y su longitud (entre 100 y 235 mm) colocará a cada cigarro en una división. Si quiere profundizar en las matemáticas, cepo 26 son 10,32 milímetros; mientras que cepo 52 son 20,64 milímetros. Por el momento será suficiente con saber que un Robusto suele tener un cepo 50 y que un Panatela puede tener 34.

La combinación entre cepo y longitud forma la llamada vitola de galera. Es decir, el nombre que ubica a cada cigarro en la clasificación por formatos.

El tamaño clásico es la Corona. Los tradicionales cigarros cortos y gruesos son Robusto. Cada longitud y cepo tienen su razón de ser cada cigarro tiene su momento: por gusto, por tamaño, por cepo y por el tiempo que contamos para disfrutarlo.

Es así que podemos reunir a los cigarros en tres grande grupos: Calibre Fino, Calibre Mediano, Calibre Grueso.

Fuente: www.guiaepicureo.com.ar

En nuestro estanco en valencia encontrarás una gran variedad de marcas y tipos de puros. Marcas nacionales e internacionales de las principales variedades de puros. Si deseas una marca poco común o que no tengamos en nuestra cava, ponte en contacto con nosotros y la conseguiremos para ti.

  • Cohiba
  • Montecristo
  • Partagás
  • Hoyo de Monterrey
  • H. Upmann
  • José L. Piedra
  • Bolivar
  • Punch
  • Vegas Robaina
  • Quintero
  • Fonseca
  • Cuaba
  • Trinidad
  • San Cristóbal de La Habana
  • Diplomáticos
  • Sancho Panza
  • Rafael González
  • La Gloria Cubana
  • El Rey del Mundo
  • Flor de Cano
  • Cabañas
  • Los Statos de Luxe
  • Troya
  • Gispert
  • Belinda
  • Vegueros
  • Por Larrañaga
  • Quai d’Orsay
  • Juan López
  • Ramón Allones
  • Saint Luis Rey
  • Guantanamera

Como elegir un puro

Todos los aficionados hemos afrontado nuestras primeras compras de puros con un nerviosismo similar al de otras “primeras experiencias”; no se tiene claro qué preguntar, cómo elegir los cigarros, qué marcas debemos pedir etc… No se preocupe, que no cunda el pánico: no hay posibilidad de cometer errores al elegir un puro, es cuestión de gustos y, además, nosotros estamos dispuestos a dedicar nuestro tiempo para asesorarte.

De todas formas, siempre le dará mayor seguridad seguir estos consejos:

  • Elija un buen proveedor: será uno de los profesionales más importantes de su vida, le aconsejará, le informará de nuevas marcas y productos,podrá hacerle encargos especiales conservará en su cava su propio stock de puros etc… Para elegirlo hágase preguntas: ¿cómo almacena sus puros?, ¿es un buen conversador? ¿le dedica parte de su tiempo?
  • El sabor (suave o fuerte): si Vd. fuma más de un Habano diario, éstos deben tener un sabor similar o ir incrementándolo a lo largo del día. Nunca fume un cigarro suave después de uno de sabor más fuerte, ya que no podrá apreciarlo.
  • El sabor de un Habano se intensifica a medida que se fuma, con frecuencia su fortaleza no se percibe hasta que se encuentra por la mitad, por eso, debe seleccionar el largo de su cigarro según el tiempo que tenga para fumar.
  • Los cigarros puros de calibre grueso arden más lentamente y tienden a tener un sabor más suave que los finos.
  • El color de las capas puede variar de unas caja de Habanos a otra, de maduro a claro; los que creen que los cigarros de capas oscuras poseen un sabor más fuerte no tienen razón: es la liga de las hojas que integran la tripa, la que dicta el sabor; si acaso, las capas oscuras son más dulces al paladar si se comparan con las claras.
  • La forma de los puros es, básicamente de dos tipos: los parejos (rectos) y los figurados (irregulares).
  • Esté atento a los caracteres de la capa: un gusano elimina a cualquier candidato.
  • El color debería ser homogéneo, sin manchas, pero las solares serían válidas.
  • A pesar de que el puro no debe tener excesivos filamentos, los de las hojas son parte característica e indicadores de su origen, por ejemplo, la capa Camerún produce una sensación rugosa al tacto y tiene más filamentos que la capa Connecticut, cuya textura es más lisa.
  • Una capa cuyo brillo es aceitoso, indica que ha sido bien curada y humedecida; bajo una humedad del 70%, el tabaco segrega el aceite y adquiere una textura sedosa. Un puro seco, quebradizo o con fisuras en la capa, es del todo inaceptable.
  • La textura de un puro es también importante: debe sujetarlo con delicadeza (por el pie, para no dañar la perilla) y compruebe que no tiene ninguna parte dura o blanda (que evidenciaría la pobre elaboración de la tripa, lo que afectaría al tiro);
  • El peso puede revelar si el torcido es apretado o suelto y si el tiro resultará más o menos fácil.

Que cantidad comprar?

La respuesta depende de su bolsillo, pero lo normal es que desee comprar más de un cigarro.

Petaca (cinco unidades) es una buena oportunidad para adquirir varios puros a mejor precio.

Cajas de 20 ó 25 unidades: examine la caja atentamente para asegurarse de que todos los puros con del mismo color, una muestra de la precisión del fabricante. En algunos casos, el nombre del puro indica el estuche en que éste está guardado: por ejemplo un 8-9-8 toma el nombre del método de distribución de los puros en tres filas (8 en la parte inferior, 9 en el centro y 8 en la superior)

Amatista se refiere al recipiente de cristal con 50 unidades.

Tubos individuales: empaquetados en tubos herméticos de aluminio, cristal o madera.

Nuestro consejo es que en su primera compra adquiera una selección de coronas o petit coronas de varias marcas, a fin de ir conociendo la variedad existente, pudiendo más tarde comprar ya una petaca o una caja de la que más le haya satisfecho.

Fuente: www.guiaepicureo.com.ar

El Arte de fumar un puro

1. Llévese el puro encendido a los labios y, antes de dar la primera bocanada, sople a través del mismo para expulsar todo sabor desagradable producido por el encendido.

2. Hecho esto, llene su boca con el humo frío y reténgalo sin inhalarlo; retire el puro de la boca y suéltelo lentamente; antes de dar la siguiente bocanada, aguarde unos instantes.

3. No fume precipitadamente, sino a intervalos de un minuto más o menos para que el puro no se apague.

4. Cuanto más rápido fume menos placentera será la experiencia, ya que el puro de calentará en exceso y tendrá un sabor amargo.

5. La cabeza del puro debe estar lo más seca posible, por lo que evitará tenerlo en la boca demasiado tiempo (no lo masque ni lo sostenga entre los dientes mientras esté realizando otra actividad); un puro húmedo empieza a perder sabor cuando el alquitrán y la nicotina se mezclan con la saliva; no lo sostenga en la boca más de tres minutos durante la fumada.

6. El sabor que tiene la primera mitad del puro es distinta a la de la segunda, la cantidad de humo aumenta y el sabor se intensifica, lo que no siempre es positivo.

Este momento se produce tras haber fumado una tercera parte del puro (los fumadores expertos perciben el momento en que el puro ha desprendido su verdadera esencia y lo apagan satisfechos, antes de llegar a ese momento; otros, que nunca abandonan, acabarán por tener una sensación desagradable en la boca, cuando el sabor del puro llegue a su máxima agrura); asimismo, el olor que desprenderá no hará más que justificar las quejas de los que se oponen al fumar.

7. Sujete el puro suave pero firmemente; no lo aplaste con los dedos como un cigarrillo (a fin de no deteriorarlo y obstruir el tiro); debe utilizar el dedo pulgar, el índice y el corazón.

8. Para sacudir la ceniza acumulada, tome una calada a fin de encender el pie y dé un golpecito en el cenicero; lo ideal es dar un golpe seco que deje al descubierto el pie del puro encendido.

9. El cenicero debe ser el lugar final de reposo de un puro; déjelo apagar por sí solo, se consumirá rápidamente y generará el mínimo olor; apagándolo con los dedos o aplastándolo sobre el cenicero, solo esparcirá más restos de tabaco y, con ellos, humos desagradables. El olor a puro fumado y frío no es, precisamente, una fragancia y, por ello, es aconsejable no dejar los puros acabados en lugares cerrados; además, el maravilloso y largo proceso de elaboración de un cigarro puro merece nuestro respeto y consideración, por eso déjelo morir dignamente en el cenicero.

10. A veces, fumar se torna complicado:
a) Puede que el puro no tire bien (por una ligada demasiado prieta, al haberse formado un andullo en la tripa que bloquee el trayecto del humo o por exceso de humedad), entonces su sabor es inferior y tiene tendencia a apagarse.
b) Un puro con poca tripa corre el riesgo de quemarse y resultar áspero, a causa de la gran cantidad de humo que generará en muy poco tiempo.
c) Puede que un puro se consuma con demasiada rapidez y de modo no uniforme alrededor de la capa, bien a causa de una pobre elaboración o de una humectación inadecuada. Ante estas situaciones, lo mejor es transmitir sus quejas al tabaquero que se los vendió y, en tanto, encender otro puro, pues el tiempo reservado para fumar es tiempo perdido si lo emplea en otra cosa.

Fuente: Revista Cigarros-Puros

El Corte

Uno de los rituales fundamentales de la experiencia de fumar un cigarro puro es el corte, y cuánto mejor sea el puro más atención deberá prestarle, ya que si no lo hace correctamente puede arruinarlo.

Aunque fumar es un acto personalísimo y cada aficionado tiene su propia teoría y gustos sobre cualquier aspecto del cigarro puro, puede decirse que las reglas de oro de un buen corte son las siguientes:

a) Ha de ser limpio, sin brusquedad, y lo suficientemente amplio para que el cigarro tenga el tiro adecuado.

b) No debe dañar la estructura del cigarro. Para ello, debe ser plano y cuidadoso con la perilla (hoja que envuelve la cabeza); si rebasa la línea que conecta la perilla con la capa, el extremo del puro se desenrollará y resultará infumable. Corte siempre entre esta línea y el extremo del puro.

c) el tamaño del corte es tan importante como las dimensiones del puro escogido, ya que afecta al sabor, al tiro y a la combustión del cigarro; con una abertura demasiado grande el humo inhalado resulta muy caliente, deja un sabor amargo en la boca y se consume rápidamente. Por otro lado, con una abertura demasiado pequeña, el puro no tira bien, la cantidad real de humo es mínima y el sabor se arruina por la concentración de alquitrán y nicotina. Por tanto, el corte ideal ha de ser un poco más pequeño que el diámetro del cigarro puro.

Cada tipo de corte tiene sus peculiaridades y sus utensilios:

Guillotina: corte circular y muy preciso alrededor de la cabeza; los cortapuros de bolsillo, de una o dos hojas, alicates, los de sobremesa y las tijeras hacen un corte limpio en la boca del cigarro, por lo que son los más recomendables. (nosotros preferimos los de dos hojas, ya que facilitan el corte: los de una hoja, han de estar muy afilados y, aún así, tienden a desgarrar la perilla al final del corte).

Corte en V o en cuña: este corte debería facilitar el tiro, pues la abertura resultante es un ángulo en dos lados y, por tanto, mayor superficie; sin embargo, a veces el corte que realizan es excesivo por lo que el humo se calienta más de lo debido. Por otro lado, es el menos adecuado para los fumadores que acostumbran a morder el puro, ya que la abertura horizontal del corte se puede obstruir, impidiendo el tiro. El utensilio que se utiliza es el cortapuros de cuña.

Perforación: se realiza practicando un orificio con un punzón; no es recomendable y presenta varios inconvenientes: – si es demasiado profundo, puede formarse un túnel que haga que el alma del cigarro se caliente en exceso; – el tiro puede hacerse irregular, impidiendo que se mezclan los distintos sabores de las capas para proporcionar uno uniforme; – como la nicotina y el alquitrán tienden a acumularse en la estrecha abertura que canaliza el humo, estas sustancias pueden llegar a directamente a la lengua y cavidades nasales del fumador. El utensilio para este corte es el punzón.

Encender un puro

Encender un puro es un acto de celebración, un brindis; el modo de encenderlo determinará su sabor y combustión y, por este motivo, resulta muy importante hacerlo como es debido. Con un puro en una mano y un encendedor (o cerilla) en la otra, da comienzo el ritual que comparten todos los fumadores. Hágalo despacio y con cuidado. Recuerde que el acto de encender un puro, pasar de la llama a la primera calada es una de las ceremonias más íntimas del fumar; y para poder disfrutarla plenamente se precisa habilidad, concentración y delicadeza.

La llama nunca debe tocar el puro; nunca sumerja el pie del puro en la llama ya que si lo hace el tabaco se convertiría en carbono y su sabor a quemado permanecerá desde la primera a la última calada. Tampoco sujete el puro con la boca, manténgalo a una distancia de medio centímetro por encima de la llama y en ángulo de 45 grados. Poco a poco, haga girar el puro hasta que el borde del pie se queme por igual formando un anillo de brasa uniforme; una vez encendido, sople con cuidado hasta que las ascuas se recubran de un círculo de ceniza perfecto.

Encender un puro es un arte sutil que requiere paciencia y mucha atención para asegurarse que todo el borde está encendido; si el círculo no prende por igual, la combustión tampoco resulta uniforme. En caso de formarse el efecto túnel (en que una parte quema más deprisa que la otra), ya no podrá fumar el puro de forma adecuada. Cuando las cenizas rodeen la capa y las espirales de humo empiecen a ascender se inicia el siguiente paso.

Ahora, eche ligeras bocanadas y gire el puro justo por encima (no dentro) del extremo de la llama, para encender todo el círculo exterior. Si el puro prende bien, la 1ª calada será la más intensa y gratificante; algunos aficionados, antes de esa calada, suelen soplar brevemente sobre el cigarro para así expulsar el posible mal sabor del encendido, debido al azufre de las cerillas o al gas del mechero. Enhorabuena, ya ha encendido su puro. Con el rito del encendido el fumador muestra su respeto y aprecio, y el puro responde ofreciendo un instante privado de sumo placer.
Las cenizas son una señal sobre algunas de las características de su puro. Un puro que se enrolla bien, puede quemarse despacio y crea una ceniza tiesa entre dos a tres pulgadas de longitud sin doblarse o romperse. Se parece al propio puro excepto en que es gris.

En caso de que la ceniza se queme o se quiebre rápidamente, probablemente no fue enrolado debidamente. Si el color ceniza empieza a variar en tonos más oscuros seguramente la mezcla de la hoja no cumplía estándares normales de calidad.

La calidad del humo no es afectada por la longitud de la ceniza. Un sabor caliente o amargo, o cualquier otro tipo de variaciones que ocurran mientras esta fumando el puro, son indicaciones de calidad pobre, bien sea en la mezcla de la hoja o en el enrollado. Un gran puro de calidad normalmente puede fumarse más allá de la Venda.

A veces, cuando usted fume un puro después de la anilla, el sabor empezará a ser amargo. La mayoría de los expertos recomiendan abandonarlo, pero es aconsejable tener más paciencia, permitir que se queme suavemente en el cenicero apropiado. Un puro bueno puede mantener sus lentas cualidades ardientes de 3 a 5 minutos sin ser resoplado. Bastante a menudo se quemará más allá del alquitrán, resurgiendo su maravilloso sabor original.

Fuente: Revista Cigarros-Puros

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